El COVID-19 nos obligó a cambiar muchos hábitos, entre ellos nuestra forma de trabajar, relacionarnos y también de hacer coaching.
Antes de la pandemia, las sesiones de coaching online eran algo bastante puntual. Se utilizaban principalmente cuando el cliente vivía en otra Ciudad o estaba en el extranjero y no podía desplazarse.
Entonces llegó el COVID y, de repente, el coaching online dejó de ser una alternativa para convertirse en la única posibilidad de continuar muchos procesos.
Y ocurrió algo curioso: funcionó. Y funcionó muy bien.
Del coaching presencial al coaching online
Durante aquellos meses tuve que trasladar prácticamente toda mi actividad al formato online. Algunos clientes que ya trabajaban conmigo presencialmente probaron esta modalidad por primera vez.
Ninguno de ellos volvió al formato presencial después de probar el online.
Y no fueron los únicos. Muchas persones que inicialmente eran reticentes a hacer coaching a través de una pantalla terminaron descubriendo que la experiencia era mucho más cercana y efectiva de lo que imaginaban.
Existe una creencia bastante extendida: “como el cara a cara, nada”.
Yo misma pensaba algo parecido.
Sin embargo, después de más de seis años realizando aproximadamente el 90% de mis sesiones online, mi percepción ha cambiado por completo.
“El coaching online es tan efectivo como el coaching presencial”.
Y, desde mi experiencia profesional, la diferencia no está tanto en si la sesión se realiza delante de una pantalla o en una misma sala, sino en la calidad del proceso, la formación y experiencia del coach y el compromiso del cliente.
De hecho, en algunos casos considero que el formato online puede aportar ventajas adicionales.
¿Por qué funciona el coaching online?

Una de las preguntes que más pueden surgir es: ¿cómo puede un coach acompañar adecuadamente a una persona si no está físicamente delante de ella?
La respuesta es sencilla: el coaching no depende del contacto físico.
El coach no necesita tocar tu piel, sentir el olor de tu perfume ni darte la mano si estás llorando.
Necesita observarte, escucharte, y acompañarte.
Durante una sesión, hay muchísima información que sigue estando disponible a través de una pantalla: tus expresiones faciales, tu mirada, tu tono de voz, los silencios, el ritmo al que hablas, los cambios en tu expresión, la postura que adoptas y muchos otros elementos de comunicación.
Y, sobre todo, está aquello que dices.
El coaching trabaja fundamentalmente con la persona que tienes delante, con su manera de interpretar su realidad, con sus pensamientos, emociones, decisiones y comportamientos.
Y la pantalla no elimina esta información.
¿Y si cruzo las piernas mientras hablo? Por la pantalla no se ve
Tu cuerpo es un circuito. Cuando cruzas las piernas otros elementos se mueven o cambian. Y es información, el coach la capta. No necesita ver cada centímetro de tu cuerpo para captar lo que está pasando.
Además, recuerda que el coach no interpreta, sino que te espeja los cambios que le llegan para que seas tú, quién le pone un sentido a eso que está pasando.
La facilidad: una de las grandes ventajas del coaching online
Los procesos de coaching suelen estar formados por varias sesiones.
Una transformación profunda o un cambio importante normalmente no se produce en una única conversación. Requiere tiempo, reflexión y, sobre todo, llevar a la práctica aquello que se trabaja durante las sesiones.
Pero hay un factor que puede parecer secundario, aunque para mí es fundamental: la facilidad para mantener el proceso.
Piensa en el deporte.
¿Qué ejercicio te pone más en forma?
El que haces.
Puedes tener el mejor gimnasio del mundo, pero si está a una hora de tu casa o el deporte que practicas no te gusta, probablemente te costará más mantener la rutina.
Con el coaching ocurre algo parecido.
Si para acudir a una sesión necesitas desplazarte, buscar parking, coger transporte público, dedicar una hora de ida y vuelta…. es posible que el proceso requiera un esfuerzo logístico considerable.
En cambio, con el coaching online puedes realizar la sesión desde casa, desde tu despacho o desde cualquier espacio tranquilo en el que tengas privacidad.
Menos desplazamientos significa menos tiempo invertido en logística y más facilidad para mantener la continuidad del proceso.
Y cuando hablamos de procesos de cambio, la continuidad importa.
¿Y qué ocurre con las dinámicas de coaching?

Otra duda habitual tiene que ver con las dinámicas y ejercicios que se utilizan en un proceso de coaching.
Todas estas dinámicas se adaptan al formato online (al menos en mi caso).
Las dinámicas de coaching son herramientas que nos permiten explorar determinados temes desde perspectivas diferentes. Pueden ayudarnos a representar situaciones, identificar emociones, visualizar alternatives, trabajar con diferentes partes de un conflicto o acercarnos a otra manera a un objetivo.
El formato puede cambiar, pero lo importante no es necesariamente el objeto físico que utilizamos, sino lo que ese objeto representa para la persona.
Por ejemplo, imaginemos una dinámica de proyección con muñecos.
En una sesión presencial, el coach puede disponer de diferentes figures y pedir al cliente que las utilice para representar a las persones implicades en la situación.
En una sesión online hacemos algo distinto.
Pedimos al cliente que busque en su propio espacio diferentes objetos que representen a esas persones, situaciones o emociones.
Utilizamos un boli, una grapadora, una figura, un vaso… y funciona.
Porque la herramienta no está realmente en el muñeco.
La herramienta està en el significado que la persona le atribuye.
El coaching online nos obliga, en algunos casos, a ser más creatives y a adaptar las herramientas al espacio y las circunstancias del cliente.
Y eso también puede enriquecer el proceso.
¿Es mejor el coaching online o presencial?
No creo que exista una respuesta universal.
Me parece más interesante preguntarnos:
¿Qué formato facilita que tú puedas realizar y mantener tu proceso de coaching?
Para algunes persones será el presencial.
Para otras, el online.
Después de más de siete años realizando la mayor parte de mis sesiones online, mi experiencia me ha demostrado que una pantalla no impide crear un espacio de confianza, reflexión, conexión y trabajo profundo.
Lo verdaderamente importante no es estar físicamente en la misma habitación.
Es qué ocurre durante esa conversación.
La preparación del coach, su capacidad para escuchar, hacer preguntes, observar, acompañar y generar un espacio seguro son elementos mucho más determinantes que los metros que separan al coach de su cliente.
Por eso, si alguna vez has pensado que el coaching online no puede funcionar igual que una sesión presencial, quizá simplemente necesites probarlo.
A veces descubrimos que aquello que pensábamos que era una limitación era, en realidad, otra forma de hacer las cosas.
Coaching online: una nueva forma de hacer coaching
La pandemia aceleró una transformación que a lo mejor habría llegado igualmente.
Hoy el coaching online permite trabajar con personas independientemente de la ciudad en la que vivan, facilita la conciliación de horarios y elimina muchos desplazamientos innecesarios.
Pero, sobre todo, ha demostrado algo que hace unos años todavía generaba dudas:
Una pantalla no tiene por qué ser una barrera para una conversación profunda.
Cuando existí una buena conexión entre coach y cliente, una metodología sólida y un verdadero compromiso con el proceso, el coaching puede ocurrir perfectamente al otro lado de una pantalla.
Y después de tanto tiempo haciéndolo, para mí ya no es una cuestión de creer o no creer en el coaching online.
Es algo que he podido experimentar sesión tras sesión.
¿Te gustaría probar el coaching online?
Quizá todavía tengas dudas sobre si el coaching online es para ti. Es completamente normal. No tienes que decidirlo basándote únicamente en lo que has leído.
Una sesión de coaching es, sobre todo, un espacio de conversación, reflexión y descubrimiento. Y ese espacio puede construirse perfectamente delante de una pantalla.
Si estás atravesando un momento de cambio, tienes un objetivo que quieres alcanzar o simplemente hay algo en tu vida que quieres comprender y trabajar de otra manera, podemos explorarlo juntos/as.
Si quieres saber si el coaching online puede ayudarte, puedes escribirme y contarme brevemente qué estás buscando.
A partir de ahí, podremos valorar si tiene sentido comenzar un proceso de coaching.
Deja tu comentario